Historia
La cabecera del Municipio de Jiménez fue fundada el 17 de febrero de 1749, con el nombre de Santander y bajo la advocación de los cinco Señores, dentro del plan colonizador de la costa del Seno Mexicano llevado a cabo por José de Escandón, quien señaló dicha villa como capital de la colonia “por estar situada en el centro de toda aquella comarca” José Sánchez de Dovalina fue designado capitán de los 426 pobladores procedentes de Monterrey y Linares.
En 1756, José de Escandón solicitó licencia al Virrey para construir su casa en esta población porque “una de las cosas que más contribuyó y está contribuyendo a la entrada de familias de pobladores a la Costa del Seno Mexicano fue el haberles yo dicho me hallaba en ánimo de quedarme a vivir yo en ella y fabricar casa en la villa de Santander; para lo que dejé en ella señalado sitio de 100 varas de frente y 200 de fondo…” casa que concluyó en 1758.
Asimismo, Escandón solicitó al Virrey licencia, que le fue concedida, para “… reclutar varios oficiales de los que totalmente se carece en aquellos parajes… siete maestros oficiales de herrería y armeros, catorce de carpintería, uno de cosas de hojalata y bronce, dos sastres y un cantero… para irse a radicar a aquellas poblaciones”.
Un año antes, en 1757, tenía la villa 108 familias, cuyas casas eran, en su mayoría, de horcones y cañas embarradas con cubiertas de palma o zacate mientras que unas pocas eran de adobe; para entonces se estaba construyendo el templo, de cal y canto, que quedó concluido, dos acequias que se surtían del arroyo de los flechadores las cuales eran utilizadas para riego de los solares y de las labores; además, Escandón había construido una presa.
En 1769, Vicente González de Santa Inés, gobernador del Nuevo Santander, designó como capital de esta colonia a la villa de San Carlos, en donde la minería tomaba fuerte impulso. En 1770 la villa de Santander tenía 142 familias, cuyo templo “… casi el único que hay decente y aseado en todo el resto de sus pueblos”, estaba situado en la cuadra oriente de la gran plaza. En 1788, el coronel de los reales ejércitos de su majestad Melchor Vidal de Lorca y Villena, Gobernador Político y Militar de la colonia de Nuevo Santander, pidió a Sebastián Brutón le informaron sobre la Villa.
Por decreto del Congreso del Estado, el 31 de Octubre de 1827, le fue cambiado el nombre por el de Jiménez, para honrar la memoria del Coronel Juan Nepomuceno Jiménez. Fusilado en esta ciudad por las fuerzas realistas al mando de Joaquín Arredondo.
- 1749 El 17 de febrero, fundación de Santander, hoy Jiménez.
- 1769 Vicente González de Santianés, gobernador del Nuevo Santander, designa a la Villa de San Carlos como capital de esta colonia.
- 1827 Se la asigna el nombre de Jiménez.
- Arquimides Caballero Caballero: Historiador y Político.
- Luis Caballero Vargas: Militar y Político, fue gobernador del Estado en 1913 a 1916.
- María González Caballero: Diplomática y Dramaturga.
- Pablo González Salazar: Político.
- Juan Nepomuceno Jiménez Garza: Héroe de la Guerra de Independencia.
- Gabriel Saldivar: Musicólogo, Maestro Historiador.
- Julián Terán: Maestro y Escritor.
El municipio de Jiménez se localiza en la región central del Estado, sobre la cuenca del río Purificación. Se ubica a los 24º 12′ latitud norte y a los 98º 2′ de longitud oeste, su altitud promedio es de 200 metros sobre el nivel del mar.
Cuenta con una extensión de 1714.90 kilómetros cuadrados, que representa el 2.41 porciento de la superficie de la entidad. Colinda al norte con los municipios de San Nicolás y Cruillas, al sur con el de Casas; al este con el de Abasolo y al oeste con los de San Carlos y Padilla.
Está integrado por 91 localidades, de las cuales las más importantes son: la Cabecera Municipal, Allende, Independencia, La Esperanza, La Peñita, El Encinal y La Misión.
Museo colonial casa del Conde de Sierra Gorda
Recién fundado la colonia del Nuevo Santander, José de Escandón y Helguera, colonizador del territorio y gobernador de la región necesitaba establecerse en el territorio para garantizar la seguridad de los colonos, además era necesario atender los numerosos asuntos cada una de las villas, por lo tanto mando levantar una casona en Santander que sirviera como fuerte y refugio de la población contra los ataques de los indios, en ella se podía resguardar las personas de la villa y trescientos caballos, tiempo después se convertiría en el palacio del gobernador y tienda de víveres, centro de todas las actividades de la colonia.
En tiempos de la independencia la casona sería cuartel de los independentistas y en la revolución la casona fue cuartel del ejército revolucionario, en la época moderna la casona sería ocupada por los poderes municipales y desde 1985 fue decretado museo colonial casa del Conde de Sierra Gorda.
La Iglesia de los Cinco Señores
La Iglesia de los Cinco Señores en la Villa de Santander se comenzó a edificar en 1760 y fue terminada en 1764 financiada en su totalidad por el gobernador José de Escandón y Helguera, 1760 Conde de Sierra Gorda, pacificador y colonizador de toda la costa del seno mexicano en lo que ahora se le conoce como Tamaulipas.
La iglesia es de pequeñas dimensiones, pero de rasgos arquitectónicos distinguidos, con una torre campanario que se corona con una media naranja recubierta de azulejos, su linternilla y por remate una veleta de bronce. Está construida de cal y canto, con su portada y esquinas de piedra, de seis varas de ancho, ocho de alto y veinte y seis de largo, con seis ventanas rasgadas, rejas de fierro, sus vidrieras con enrejados de alambre y otra ventana mediana en el coro, tiene una sacristía con tres puertas, una que cae a la iglesia, otra a la capilla y otra hacia afuera. El suelo todo entarimado de sabino, la mesa del altar mayor de cantería, para agua bendita, púlpito de madera y coro con su tribuna, las azoteas de la iglesia, capillas y sacristía están todas enladrilladas.
El inmueble tiene dos capillas accesorios, en una se venera a Nuestra Señora de los Dolores y en otra al Jesús Nazareno, de talla, en crucifijo grande.
El día de la inauguración de la iglesia hubo gran festejo en la villa, celebrándose tres comedias y cuatro días de toros, para el colonizador había sido el día más gustoso que había pasado en esta villa por ver ya depositado el santísimo sacramento y el óleo de los cinco señores a cuya advocación está dedicada la Villa de Santander.
La Presa en el Arroyo Flechadores
Esta presa está situada en el mismo sitio donde el conde de sierra gorda hizo levantar en 1758 un muro de cal y canto, con sus compuertas de cantería, así como para la toma y el desagüe, para retener las aguas del arroyo flechadores y derivarlas por medio de una acequia madre hacia la Villa de Santander creando un oasis en medio de un territorio natural de condiciones extremas. Otra obra derivada de la primera fue un gran pedazo de cañon de cal y canto en la acequia que tiene vara y cuarta de hueco, puente sobre ella en la principal salida para forlones, carretas, recuas y alcantarilla para conducir el agua de la presa a la pila de la plaza, es decir un puente sobre la acequia principal. Dicha obra tuvo un costo de dos mil quinientos pesos en aquella época.
Este sistema de acequias permitió a la Villa de Santander crear un microambiente de humedad y de cubierta vegetal que la aislaba del entorno desértico y cubierto de monte de mezquite. Se trataba de un verdadero oasis artificial que funcionó por casi doscientos años, hasta que en fechas recientes se instauró una política hidráulica muy distinta que suspendió el flujo de las aguas por el sistema de acequias. El resultado, la Villa de Santander se convirtió en un páramo. Si había agua en las llaves llevada por tubería, pero se echó a perder un sistema ecológico y cultural, cuyos orígenes estaban en la propia fundación del Tamaulipas colonial.

